Después de la Guerra Civil, en la que Laxeiro fue soldado forzoso en el Frente de Asturias, el pintor se establece en Pontevedra y trabaja como profesor de plástica en el instituto Valle-Inclán. En el Café Moderno pinta, en 1940, una de sus obras más relevantes de esta primera época, El manantial de la vida.
En 1942 decide trasladarse a Vigo con su mujer, Luisa y su hija, Mari Cruz. Establece su residencia en la calle García Barbón, nº7, donde también montará el estudio. Serán los inicios de su primera etapa viguesa, que se prolongará hasta su partida a Buenos Aires, en 1951.
Como el propio Laxeiro recuerda: 1942 fue el año de mi establecimiento en Vigo. Allí pasé días de hambre y alegría; pinté retratos de niños y regalé murales a las paredes… Nadie con tan pocos medios dio nunca tanto a la sensibilidad artística de una ciudad.
El artista se instala en Vigo por recomendación de un pariente. Contaba con dibujar en la Escuela de Artes y oficios, pero en aquella época Laxeiro era ya un dibujante consumado y pronto abandonó las clases. Comenzó a pintar por encargo de la pujante burguesía industrial de la ciudad, sobre todo, retratos, mientras continuaba desarrollando su proyecto estético en la soledad del estudio. Pronto comenzará a relacionarse con artistas, intelectuales y empresarios en las tertulias de cafés como El Derby y La Alameda.









